Nigeria se ha convertido en el nuevo semillero que suministra cine a raudales a la mayor parte del África Subsahariana así como al este del continente. En estas áreas, el consumo de filmografía proveniente de este antiguo protectorado británico copó el 90% en los últimos años, según el Censo Nacional de Películas, un órgano dependiente del Gobierno Nigeriano. Esta meca negra del cine produce alrededor de 2.000 cintas anuales que en general han ganado una aceptación masiva entre los habitantes del continente.
Los orígenes de Nollywood datan de finales de los años ochenta, cuando la violencia y la delicuencia imperaban en las ciudades nigerianas. Esta situación llevó al cierre de multitud de salas, privando de ocio a los habitantes de la capital, Lagos, y a los del resto de urbes situadas al sur y al norte. Los nigerianos, aburridos y hartos de esperar un ocio que no llegaba, decidieron tomar cartas en el asunto: se echaron a la calle cámara en mano para grabar cintas en las que eran a la vez guionistas, actores, directores y realizadores. La nueva tendencia pegó fuerte y se extendió rápidamente. En pocos años, la producción se concentró en tres focos principales. El productor Madu Chikwedua afirma que Nollywood no es una, sino varias industrias: "la más famosa es la anglófona, ubicada en la capital, Lagos. Utiliza el inglés y refleja la ideología del pueblo Igbo, etnia dominante en el sureste del país. La segunda la constituyen las películas indígenas en lengua yoruba. Hay una tercera en manos de la población hausa, con influencia islámica y profusión de cantos y bailes, y también una industria indígena, que se realiza en lengua edo".
¿Cuál es la clave del éxito de este cine de cuño autóctono? En primer lugar, Nollywood abandona los estereotipos americanos -salvo excepciones como la famosa Ninety degrees, toda acción- para acercarse al público a través de una temática más cercana, que incorpora elementos de la tradición tribal y del día a día del ciudadano medio. Los protagonistas de las historias se ven dominados por hechizos inverosímiles, asolados por catástrofes naturales, víctimas de la corrupción policial o de la esterilidad de sus mujeres, maldición terrible en la cultura africana. Debido a estas características, se ha ganado la denominación de "nuevo socialrealismo africano". En segundo lugar, son películas asequibles para el bolsillo de un público cuyo salario medio es de un dólar estadounidense al día. Esta es una de las razones por las que se relega a las pantallas de pequeños televisores. En general, producciones de Serie B al más puro estilo africano.
Los directores, sin embargo, no se conforman con esta etiqueta y el número extraordinario de cintas que producen al año. "Hemos empezado con lo que podríamos llamar películas de serie B. Ahora queremos apostar por un cine de calidad y competir en los grandes festivales internacionales", afirma Afodaby Adesanya, realizador y director general de la Corporación de Cine Nigeriano. Los hechos recientes confirman que no se trata de un sueño demasiado inalcanzable: en el año 2007, el cine nigeriano se quedó con 15 de las 25 estatuillas que se entregaron en los African Movie Academy Awards.
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| Genevieve Nnaji, una de las top star nollywoodenses |
De entre el panorama de cintas mediocres, destaca el talento de Tunde Kelani, ejemplo de aquello a lo que podría llegar el cine creado en Nollywood. Este director triunfó con su filme Saworoide, con un guión mucho más elaborado. En el mismo se representa una alegoría política en la que se reconoce al ex dictador Sani Abacha y Olusegun Obasanio.
Living in Bondage (vivir en la esclavitud) es sin duda el referente estrella del cine hecho en Nollywood. Este éxito del director Kenneth Nnebué, desencadenó en 1992 el boom de la industria. El film toca uno de los temas preferidos por el público: la riqueza de la élite de la capital, Lagos, amasada mediante el negocio de prácticas ocultas y rituales, en ocasiones consistentes en sacrificios humanos. A continuación puede verse una parte de la misma.
Para concluir, unas cuantas cifras de lo que supone la industria nollywoodense: 300.000 puestos de trabajo anuales de media, 15.000 video-clubs, 300 compañías de producción, 41.000 millones de ingresos en la moneda del país, y multitud de "marketers" establecidos en el mercado de Onitsha, (Lagos).
Para concluir, unas cuantas cifras de lo que supone la industria nollywoodense: 300.000 puestos de trabajo anuales de media, 15.000 video-clubs, 300 compañías de producción, 41.000 millones de ingresos en la moneda del país, y multitud de "marketers" establecidos en el mercado de Onitsha, (Lagos).



La foto con la que empieza la entrada viene a confirmar lo que ya era un hecho: este blog me entusiasma hasta el límite mismo de ponerme a dar cabriolas hacia atrás.
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